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Mueren dos bueyes vascos que habían sido dopados con speed para lograr arrastrar piedras más pesadas y ganar una competición

La muerte de dos bueyes durante una competición de arrastre de piedras celebrada en Erandio (Vizcaya) ha sacado a la luz el negocio de dopaje que hay en este “deporte” rural conocido con el nombre de “Andra Mari”.

El Campeonato de Andra Mari de arrastre de piedra con bueyes ha celebrado su tercera edición, en Erandio (Vizcaya), el pasado 16 de agosto. Desafortunadamente una pareja de bueyes caía desplomada y fallecía una hora después. Las pruebas de laboratorio han confirmado que a los dos animales se les había inyectado speed momentos antes de empezar a participar en el arrastre de piedras.

Según explicó la Diputación de Vizcaya, los dos animales fueron dopados con speed. La dosis podía haber estado adulterada o quizás le inyectaron una cantidad excesiva para su peso.

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Delante de toda la gente que contemplaba el concurso, los bueyes caían fulminados al suelo.

En el mundillo de las pruebas de bueyes en Euskadi hace tiempo que muchos callan. Los menos han comenzado a hablar, a contar qué se esconde en las entrañas de estos inmensos animales de arrastre. Ni instituciones ni aficionados dudan de que lo sucedido en Erandio es otro caso más de doping, esta vez con resultado fatal.

Lo que pretendía ser una competición de fuerza entre animales sanos y dispuestos a rememorar una tradición del campo vasco huele muy mal. “Esto está acabado”. “Hay que acabar con los narcos. Ya no es deporte, es tráfico de drogas”. “El 98% de quienes participan lo hacen pinchando droga a sus bueyes”, comentó un ganadero.

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“Sí, yo he drogado y ahora a veces drogo a mis bueyes, pero no me queda otra, todos lo hacen y si yo no lo hago…”, comentó Iñaki Lopategi, el verdadero número uno de este “deporte”.

En el pasado no Lopategi no jugó limpio y fue sancionado. En su currículum no sólo pesan multas por dopar a los bueyes sino también por falsear la ficha con los datos del animal para participar en una prueba. “Por eso me pusieron una multa de 62.000 euros”, recuerda, que con la demora en el pago y el abogado le supuso un desembolso de 82.000. Pero Lopategi está dispuesto a acabar con esto: “O todos sucios o todos limpios”, resume.

2 Comments

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  1. Lo que yo haría con esos h.j.d.p es inyectarles droga hasta que explotaran. Parece mentira que haya sitios que consideren el sufrimiento de un animalito como un deporte. Es sorprendente, la verdad. Hay pueblos que deberían de culturizarse un poco, en vez de comportarse como si estuviesen en la Edad de Piedra.Ya está bien!!!! STOP AL MALTRATO ANIMAL!!!!!.

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