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José Mujica, presidente de la República Oriental del Uruguay, se preocupa por el medio ambiente y no por recaudar riquezas

José Mujica, presidente de la República Oriental del Uruguay, es el único que se preocupa por el medio ambiente y no por recaudar riquezas. Es todo un ejemplo ya que dona el 90% de su sueldo a la gente, siempre va en compañía de su perrita Manuelita y a pesar de que podría vivir rodeado de lujo lleva una vida muy humilde.

jose mujica presidente uruguay

En estos tiempos lleno de corrupción este hombre es todo un ejemplo del cual muchos políticos y grandes mandatarios mundiales podrían tomar nota.

Su discurso realizado en Río de Janeiro se está haciendo muy famoso y ya son miles los seguidores que lo animan y lo apoyan en su forma de pensar.

Autoridades presentes de todas la latitudes y organismos, muchas gracias. Muchas gracias al pueblo de Brasil y a su Sra. presidenta, Dilma Rousseff. Muchas gracias también, a la buena fe que han manifestado todos los oradores que me precedieron.

Expresamos la íntima voluntad como gobernantes de apoyar todos los acuerdos que, esta, nuestra pobre humanidad pueda suscribir.

Sin embargo, permítasenos hacer algunas preguntas en voz alta.

Toda la tarde se ha hablado del desarrollo sustentable. De sacar las inmensas masas de la pobreza.

¿Qué es lo que aletea en nuestras cabezas? ¿El modelo de desarrollo y de consumo que queremos es el actual de las sociedades ricas?

Me hago esta pregunta: ¿qué le pasaría a este planeta si los hindúes tuvieran la misma proporción de autos por familia que tienen los alemanes? Cuánto oxígeno nos quedaría para poder respirar?

Más claro: ¿tiene el mundo los elementos materiales como para hacer posible que 7 mil u 8 mil millones de personas puedan tener el mismo grado de consumo y de despilfarro que tienen las más opulentas sociedades occidentales? ¿Será eso posible?

¿O tendremos que darnos otro tipo de discusión?

Hemos creado esta civilización en la que hoy estamos: hija del mercado, hija de la competencia y que ha deparado un progreso material portentoso y explosivo.

Pero la economía de mercado ha creado sociedades de mercado. Y nos ha deparado esta globalización, cuya mirada alcanza a todo el planeta.

¿Estamos gobernando esta globalización o ella nos gobierna a nosotros?

¿Es posible hablar de solidaridad y de que “estamos todos juntos” en una economía que basada en la competencia despiadada? ¿Hasta dónde llega nuestra fraternidad?

No digo nada de esto para negar la importancia de este evento. Por el contrario: el desafío que tenemos por delante es de una magnitud de carácter colosal y la gran crisis que tenemos no es ecológica, es política.

El hombre no gobierna hoy a las fuerzas que ha desatado, sino que las fuerzas que ha desatado gobiernan al hombre. Y a la vida.
No venimos al planeta para desarrollarnos solamente, así, en general. Venimos al planeta para ser felices. Porque la vida es corta y se nos va. Y ningún bien vale como la vida. Esto es lo elemental.

Pero la vida se me va a escapar, trabajando y trabajando para consumir un “plus” y la sociedad de consumo es el motor de esto. Porque, en definitiva, si se paraliza el consumo, se detiene la economía, y si se detiene la economía, aparece el fantasma del estancamiento para cada uno de nosotros.

Pero ese hiper consumo es el que está “agrediendo” al planeta.

Y tienen que generar ese hiper consumo, cosa de que las cosas duren poco, porque hay que vender mucho. Y una lamparita eléctrica, entonces, no puede durar más de 1000 horas encendida.
¡Pero hay lamparitas que pueden durar 100 mil horas encendidas!
Pero esas no, no se pueden hacer; porque el problema es el mercado, porque tenemos que trabajar y tenemos que sostener una civilización del “úselo y tírelo”, y así estamos en un círculo vicioso.

Estos son problemas de carácter político.
Nos están indicando que es hora de empezar a luchar por otra cultura.

No se trata de plantearnos el volver a la época del hombre de las cavernas, ni de tener un “monumento al atraso”.
Pero no podemos seguir, indefinidamente, gobernados por el mercado,
“sino que tenemos que gobernar al mercado”.

Por ello digo, en mi humilde manera de pensar, que el problema que tenemos es de carácter político.
Los viejos pensadores –Epicúreo, Séneca y también los Aymaras- definían: “pobre no es el que tiene poco sino el que necesita infinitamente mucho”.
Y desea más y más.

“Esta es una clave de carácter cultural”

Entonces, voy a saludar el esfuerzo y los acuerdos que se hagan.
Y lo voy acompañar, como gobernante.
Sé que algunas cosas de las que estoy diciendo “rechinan”.
Pero tenemos que darnos cuenta de que la crisis del agua y de la agresión al medio ambiente no es la causa.
La causa es el modelo de civilización que hemos montado.
Y lo que tenemos que revisar es nuestra forma de vivir.

Pertenezco a un pequeño país muy bien dotado de recursos naturales para vivir. En mi país hay poco más de 3 millones de habitantes.
Pero hay unos 13 millones de vacas, de las mejores del mundo.
Y unos 8 o 10 millones de estupendas ovejas.
Mi país es exportador de comida, de lácteos, de carne.
Es una penillanura y casi el 90% de su territorio es aprovechable.

Mis compañeros trabajadores, lucharon mucho por las 8 horas de trabajo. Y ahora están consiguiendo las 6 horas.
Pero el que tiene 6 horas, se consigue dos trabajos; por lo tanto, trabaja más que antes.
¿Por qué?
Porque tiene que pagar una cantidad de cosas: la moto, el auto, cuotas y cuotas y cuando se quiere acordar, es un viejo al que se le fue la vida.

Y uno se hace esta pregunta: ¿ese es el destino de la vida humana?
¿Solamente consumir?

Estas cosas que digo son muy elementales: el desarrollo no puede ser en contra de la felicidad.
Tiene que ser a favor de la felicidad humana; del amor a la tierra,
del cuidado a los hijos, junto a los amigos. “Y tener, sí, lo elemental”

Precisamente, porque es el tesoro más importante que tenemos.
Cuando luchamos por el medio ambiente, tenemos que recordar que el primer elemento del medio ambiente se llama “felicidad humana”.

Gracias a Melissa usuaria de la página de facebook de Schnauzi.com, por enviar esta noticia

4 Comments

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  1. Que ejemplo de gobernante ojala lo pudieramos clonar para que todos nuestros dirigentes pensaran y obrarab con los mismos principios. Que Dios lo bendiga.

  2. ¡Qué viejo hipócrita! Hoy ya no puedo sentir otra cosa.
    ¡Afirmar, lo que con sus decisiones destruye desde hace un tiempo, una y otra vez!
    Coincido plenamente con sus dichos en Río+20.
    Pero indigna que una persona diga “tenemos que gobernar el mercado”, “tenemos que revisar nuestra forma de vivir”, cuando en su gobierno entroniza al mercado y la forma de consumir que este impone.
    Indigna más, cuando presenta a un país “bien dotado de recursos naturales para vivir”, “exportador de comida, de lácteos, de carne”, con “casi el 90% de su territorio aprovechable”, y él está empeñado en destruir esa riqueza con emprendimientos extractivos ajenos a la actual matriz productiva del país, devastadores de la riqueza que alaba.
    Y más indignación aún, porque afirma que “cuando luchamos por el medio ambiente, tenemos que recordar que el primer elemento del medio ambiente se llama felicidad humana”, y cuando las comunidades le dicen cómo es la forma de vida que responde a su deseo de felicidad, él no solo les dice que están equivocados, sino que se burla de sus aspiraciones descalificando su capacidad de juicio.

    ¡Res non verba!
    Coherencia que le dicen.
    Honestidad, dirían otros.
    Otros expresarían que no se puede andar borrando con el codo lo que se escribe con la mano, porque el resultado es una página borroneada, y queda muy feo.

    Pepe, tienes que cambiar de asesor de imagen, o contratar uno que sirva, si hasta ahora has sido tú mismo el que te orienta.

    Vas a pasar a la historia como un farsante más del circo político de nuestro querido país. Incapaz de llevar adelante los principios programáticos de tu partido, incapaz de ser coherente con tus dichos, traidor de todo ello, y sobre todo, renegado de tus propios valores, aquellos por los que un día supiste –en el acierto o en el error- entregarlo todo.

    Debe ser el final más triste de la vida de un hombre: traicionarse a sí mismo en sus acciones.

  3. Este hombre si q vale ,,,no la panda de ladrones q hay por ahi ,,,haber si aprenden los patanes por ejemplo en mi pais don rajoy y compañia …..

  4. Es un ejemplo nuestro presidente… !!!!!!!!! y para la persona que se tomo la delicadeza en decir que es hipócrita le respondo que si bien el piensa de una forma ejemplar, pocos de nosotros lo hacemos y menos aun lo llevamos acabo. No esperemos que el haga cosas que vayan en contra del mercado por que nosotros no vivimos aislados. Y sin duda alguna el cuida muchísimo nuestros recursos naturales, porquw si bien los explota llo hace de forma moderada y siempre compensándole a la tierra lo que se le quita, que paso a contar que no lo quita para provecho propio si no para los integrantes de la república que es EL PUEBLO

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