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El neurocientífico Gregory Burns afirma que los perros son como las personas

El neurocientífico Gregory Burns describe su estudio de la siguiente manera, concluyendo que los perros también son personas:

Durante los dos últimos años, mis colegas y yo hemos estado entrenando perros para hacerles una resonancia magnética, completamente despiertos y sin restricciones. Nuestro objetivo ha sido determinar como trabajan los cerebros de los perros, todavía más importante, que piensan sobre nosotros los humanos.

Ahora, después de entrenar y escanear a docenas de perros, mi única conclusión es esta: los perros son cómo las personas.

Debido a que los perros no pueden hablar, los científicos han basado sus investigaciones en las observaciones para saber que es lo que los perros piensan. Es algo complicado. No se le puede pedir a un perro que haga algo. Y tampoco se le puede preguntar cómo se siente. La posibilidad de decubrir las emociones de los animales asusta a muchos científicos. Después de todo la investigación con animales es un gran negocio. Ha sido fácil de eludir las difíciles preguntas sobre sensibilidad en los animales y emociones, ya que han sido incontestables. Hasta ahora.

los perros son como las personas

Al mirar directamente sus cerebros, con las resonancias magnéticas podemos aclarar algunos estados internos de los perros. A alguna gente no le gusta ya que tienen que mantenerse quietos durante el procedimiento. La práctica convencional veterinaria dice que tu has de anestesiar a los animales para que no se muevan durante el análisis. Pero no se puede estudiar la función cerebral en un animal anestesiado. Por lo menos no algo interesante como la percepción o la emoción.

Con la ayuda de mi amigo Mark Spivak, un entrenador de perros, empezamos a enseñar a Callie a entrar en un simulador de resonancias magnéticas que he construído en mi sala de estar. Aprendió a caminar por las escaleras del tubo, colocar la cabeza en una zona hecha a medida, y mantenerse inmóvil como una roca durante períodos de 30 segundos. OH, y ella tuvo que aprender a llevar orejeras para protegerse contra la sensibilidad auditiva de 95 decibelios de ruído que hace el escáner.

Después de meses de entrenamiento y un poco de ensayo y error en el escáner de resonancias real, nosotros fuimos recompensados con el primer mapa de actividad cerebral. Para nuestros primeros tests, nosotros medimos la respuesta del cerebro de Callie a dos manos en el escáner. En los siguientes experimentos, que todavía no se han publicado, determinamos que partes de su cerebro distinguen los olores de los perros que conocen y de los perros que desconocen y también de los humanos conocidos y desconocidos.

Pronto, la comunidad local del perro aprendió de nuestra búsqueda para determinar que los perros piensan. Pasado un año, habíamos reunido un equipo de doce perros que habían sido analizados con resonancias.

A pesar de que estamos empezando a responder a preguntas básicas sobre el cerebro de los perros, no podemos ignorar la sorprendente similitud entre los perros y los seres humanos, tanto en la estructura cómo en la función de una región clave del cerebro: el núcleo caudado.

Rico en los receptores de dopamina, el caudado se encuentra entre el tronco cerebral y la corteza. En los humanos, el caudado juega un papel clave en la anticipación de las cosas que nos gustan como la comida, el amor y el dinero. Pero, ¿podemos influir en lo que una persona está pensando simplemente midiendo la actividad de caudado?. Debido a la gran complejidad de la forma de las diferentes partes del cerebro que están conectadas unas a las otras, generalmente no es posible fijar una sola función cognitiva o la emoción a una sola región del cerebro.

Pero el caudado podría ser una excepción. Partes específicas de éste resaltan por su continua activación a muchas cosas que los humanos disfrutan. La activación del caudado es tan consistente que bajo las circunstancias correctas puede predecir nuestras preferencias por comida, música e incluso belleza.

En perros, encontramos que la actividad del caudado incrementó en respuesta a señales manuales que indicaban comida. El caudado también se activó con los olores de humanos familiares. Y en tests preliminares, se activó al regreso de un dueño que había salido de la vista del perro momentáneamente. Los científicos llaman a esto homología funcional, y puede ser una indicación de las emociones caninas.

La habilidad para experimentar emociones positivas como amor y apego significaría que los perros tienen un nivel de sapiencia comparable a la de un niño humano. Y esta habilidad sugiere un recuestionamiento de cómo tratamos a los perros.

Burns de hecho aconseja que debemos minimizar su sufrimiento ya que no podemos seguir huyendo de la evidencia. Si este estudio se promueve y se toma en serio entonces prevendría el uso de perros en laboratorio, peleas y carreras de perros y crueldad en general.

(Vía)

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