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Muchísimo cuidado con los sapos!

Las orejas de Kira (una perrita que vive en Dinamarca) se hincharon por la reacción alérgica provocada por el contacto con la piel tóxica de un sapo.

Muchísimo cuidado con los sapos!

Quién iba a pensar que una pequeña rana, de esas que anda saltando entre las plantas del jardín, o uno de esos sapos que se comen los dañinos caracoles que estropean las plantas, pudieran llegar a ser peligrosos.

Lo cierto es que en el mundo hay muchas especies de batracios cuya toxicidad, bien de su piel o del veneno que eyectan, puede llegar a ser mortal para una persona y aún más para los animales.

Y esto es lo que le paso a Kira, una griega callejera de 9 años y 30 kilos, mezcla de mil y una raza, que debió entrar en contacto con algún sapo que transitaba por el jardín de su casa.  Y digo debió porque nadie lo vio, aunque Kira comenzó a revolcarse sobre las baldosas de la terraza, como si quisiera limpiarse «algo» que le había tocado la oreja. Una reacción que nunca antes había hecho.

Muchísimo cuidado con los sapos!

No le dimos importancia hasta varias horas después. La oreja derecha de Kira estaba caída y tenía el grosor del tamaño del dedo de una persona. La irritación era muy fuerte y estaba caliente.  Poco después lo mismo sucedía en la otra oreja. Los cartílagos, que normalmente tienen un grosor de 4-5 milímetros, habían engordado como si estuvieran cubiertos de una bolsa de líquidos, que alcanzaba los 20 y 25 milímetros de espesor en ambas orejas. La perra no parecía sentir dolor, pero sí cierta molestia.

El veterinario de guardia nos dijo por teléfono que había que esperar, que le laváramos las orejas con agua templada, y que el lunes fuéramos a la clínica si todavía estaba mal. La inflamación tardó en bajar todo un día. El pelo de la punta de ambas orejas estaba pegajoso, como si por allí se hubiera abierto unos poros o válvulas de escape para el líquido que parecía formarse entre los cartílagos y la piel.

El diagnóstico en la clínica, y tras repasar antes todo lo que había hecho, era que se trataba de una reacción alérgica a algo muy irritante. De ahí que se hablara del veneno de los sapos. Debido a la temperatura y época del año, quedó descartada la picadura de insecto porque tampoco había evidencia.

Muchísimo cuidado con los sapos!

Una inyección de corticoides hizo su efecto. Dos horas después, la inflamación casi había desaparecido. En los próximos tres días tendrá que tomar una pastilla diaria de lo mismo y una pomada por la zona afectada que ayudará a la sensible piel del interior de la oreja a recuperar su textura

El veterinario avisó. Cuidado porque algunos perros muerden a los sapos o ranas y entonces la inflamación ocurre en la boca y les ahoga, o bien el veneno pasa a la sangre y les mata, dependiendo del tamaño del animal.


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2 respuestas

  1. veronica guerrero 1 año ago
  2. jessica jacobo 1 año ago

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