Esto es un claro ejemplo de que la agresividad de los perros no depende de la raza ni del tamaño si no del tipo de amo que tengan y de la forma en que este los eduque.
Si tienen un dueño que está en plenas facultades y respete y ama a los animales pasan cosas como las que podemos ver en el vídeo de este perro de raza bull terrier jugando con un niño.
Prestar especialmente atención al minuto 0:30 y 0:46 son los dos momentazos del vídeo.
Algunas capturas del vídeo:







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