La conmovedora historia que esconde Max, el perro del anuncio de la lotería de Navidad | Schnauzi.com
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La conmovedora historia que esconde Max, el perro del anuncio de la lotería de Navidad

 
 

El anunció de la lotería de Navidad ya ha salido pero son muchos los que no conocen la historia real que se esconde tras el perro llamado Max que aparece en el anuncio.

La historia de Max cambió de un día para otro y pasó de ser un perro callejero y de ser rechazado por una familia de acogida de Sevilla a comenzar a hacer sus pinitos en el cine y a acabar cambiando por completo la vida de un niño.

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Para entender la historia de Max primero tenemos que presentar a Nicolás, un niño que llevaba tiempo encontrándose mal y que cuando su madre decidió llevarlo al hospital para ver que le ocurría se le caía el mundo encima. Un TAC revelaba que Nicolás tenía un tumor en el cerebelo.

Cuando me lo comunicaron, creí morirme, no metafóricamente hablando, sino literal, me faltaba el aire y se me hundía el pecho“.

Nicolás fue trasladado a la UCI y una semana después entró en quirófano. El tumor le había provocado una hidrocefalia y había que implantar una válvula. Era una cirugía delicada pero la operación salió perfecta. Las complicaciones llegaron después. De la noche a la mañana Nicolás quedó en total estado vegetativo, sufría el síndrome del cautiverio y mutismo cerebeloso, por lo que lo único que podía hacer por sí mismo era respirar. Permanecía inmóvil, con los párpados bajados y sin poder articular palabra.

La situación empeoró todavía más cuando una trombosis cerebral hizo que su vida pendiera de un hilo. Sin embargo sus padres nunca perdieron la esperanza y hoy la vida del niño es completamente diferente.

Pasaron semanas con el logopeda y de rehabilitación pero sería un perro llamado Max el que milagrosamente lo ayudaría a cambiar. Max, el perro protagonista del anuncio de la lotería, iba a cambiar la vida del niño.

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Nicolás llevaba unos tres meses en estado vegetal sin evolucionar y su familia estaba muy pesimista al respecto pese a que seguían con sus terapias. Las cosas no mejoraban y era muy duro ver la situación del niño.

Un día Max, la mascota de Ainhoa Larregui, vecina y amiga de Nicolás, cruzó la puerta de la casa del niño y se dirigió a su habitación de forma muy juguetona. Los adultos se quedaron alrededor para controlar de que no pasara nada y fue cuando ocurrió el milagro.

Max olfateó al niño, incluso se subió en sus rodillas, y en cuanto percibió el dulce olor de la crema de cacao y avellanas que desprendían los dedos de Nico empapados en Nocilla, no dudó en lamérselos hasta quedar impolutos. En ese instante Macarena vio cómo su hijo hacia lo que llevaba meses sin creer que pasaría: levantó el brazo en un intento de acariciar al perro.

Los gritos de alegría, las lágrimas y la emoción inundaron a los testigos que estaban en la habitación. Más aún cuando Nico sonrió, un gesto que ya había desaparecido de su rostro hace mucho tiempo. Y aunque el perro y el niño actuaron en ese momento de forma espontánea, hoy en día sus mutuas miradas reflejan la importancia de ese momento.

El amor ha sido la medicación para Nicolás. Max logró lo impensable con sus lengüetazos impregnados en Nocilla, pero la idea de hacerlo fue de su dueña. Ainhoa Larregui, como fiel compañera de los padres del protagonista en esta difícil aventura, creyó en el don de Max y decidió apostar por una terapia alternativa para Nicolás.

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El perro estuvo junto al niño para estimularle todo tipo de sensaciones hasta que su interior estallara de emociones y se tradujera en expresiones del niño. Increíblemente, con el paso del tiempo lo ha logrado y todavía hoy en día cada vez que Max y Nico se vuelven a ver estallan de emoción.

Han pasado ya dos años de ese primer lametón que devolvió a la vida a Nicolás y en la actualidad es un niño más que juega, salta, va al colegio y disfruta haciendo gamberradas con sus amigos. Pero que nadie le quite su ‘dosis’ de Max al menos tres veces por semana.

(Vía)

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