D.E.P: El conmovedor testimonio de una mujer que anima a adoptar perros ancianos después de que el suyo falleciera | Schnauzi.com
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D.E.P: El conmovedor testimonio de una mujer que anima a adoptar perros ancianos después de que el suyo falleciera

Francesa ha querido hacer un homenaje a su perrita “Pruna” fallecida recientemente en su casa de Girona y darle las gracias por la felicidad que ha tenido junto a ella después de adoptarla tras enterarse de como había sido su anterior vida llena de maltrato.

Todo ha sido muy reciente y en la casa están llenos de dolor. Se ha ido un miembro de su familia que sin duda nunca olvidarán. Sólo los que tenemos animales y hemos pasado por ese mal trago sabemos lo que es.

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En casa estamos de duelo. Nuestra pequeña Pruna falleció el 9 de agosto de 2017. Su paso por nuestras vidas ha dejado una huella imborrable y su ausencia un dolor irreparable e inexplicable; un dolor que surge del alma y que parece, hoy por hoy, imposible de superar“.

Agradezco al destino, a la casualidad o a lo que sea que la pusiera en nuestro camino para que formara parte de nuestras vidas. Su recuerdo permanecerá por siempre en nuestro libro de vida“.

Esta es la historia de Pruna, amiga fiel y querida, y nuestro homenaje a su preciosa vida: 

El 11 de agosto de 2014 el Refugi Sol Naixent de Figueres rescató a una perrita yorkshire de una vida de maltrato y miseria. Esa perrita estaba en muy malas condiciones y además estaba embarazada. Había sido utilizada para parir incansablemente y para que sus desgraciados dueños pudieran lucrarse con la venta de sus cachorros.

Cuando la rescataron parió en el transportín de rescate. Dio a luz a dos cachorros, un macho y una hembra. Pruna pesaba 3,5 kg.

yorkshire maltratada adoptada da luz cachorros

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Cuando vi a Pruna en una publicación de facebook, tocó mi alma. Fue tanta la ternura que sentí por ella que decidí adoptarla porque, en su precario estado, era difícil que alguien le diera una oportunidad. No podíamos quedarnos con ella y sus bebés así que hicimos de casa de acogida para ella y sus niños, con el compromiso del Refugi de que los bebés serían dados en adopción cuando llegara el momento.

El 22 de agosto de 2014 fuimos a Figueres a buscarlos. Llovía a cántaros. Ella estaba asustada. Me senté en el asiento posterior del coche con ella y sus cachorros y la estuve acariciando durante los 50 km que separan Figueres de Girona. Le estuve hablando y diciendo que no se preocupara que todo iría bien y que nadie la volvería a maltratar más. Creo que en ese trayecto es cuando se estableció el verdadero vínculo entre ella y yo, un vínculo que ha durado 3 años y que se ha fortalecido con el tiempo y que hoy, que ella ya no está, siento que  ni la muerte romperá. Los cachorros tenían solamente 11 días de edad.

Pruna no podía caminar. Sus patitas traseras no la sostenían. Se movía arrastrándose sobre sus patas delanteras. Tenía una gran catarata en un ojo y el otro no presentaba un aspecto mejor. Tenía una costilla rota que se había soldado mal, le faltaban algunos dientes y estaba asustada.

El diagnóstico del veterinario no fue muy optimista: una perrita adulta tirando a vieja, muy desgastada por los sucesivos partos, con leishmania, una anemia importante y una infección brutal. La infección se debía a que tenía un bebé muerto dentro, pero eso no lo supimos hasta días después en que empezó a tener pérdidas de sangre coagulada. El veterinario señaló que Pruna no viviría mucho tiempo, con un poco de suerte quizás unos meses, su estado de salud era realmente muy precario.

No podía recibir el tratamiento antibiótico que necesitaba porque estaba amamantando a sus dos bebés, pero el veterinario le prescribió una medicación que no dañaba la leche. Pasamos un mes y medio como pudimos con ella y sus dos hijos. La alimentamos con pienso y latitas de cachorro y suplementos vitamínicos para proporcionarle las proteínas y vitaminas necesarias para que pudiera alimentar bien a sus bebés, fortalecerla y combatir la anemia. Amamantó a sus dos hijos como la mejor madre del mundo. Los bebés eran dos cachorros rollizos preciosos.

Cuando llegó el momento de darlos para adopción decidimos, a petición de nuestro hijo menor, quedarnos también con su hija, nuestra pequeña Moss. El machito fue dado en adopción a una buena familia.

Esterilizamos a Pruna y a partir de ahí, junto con una alimentación adecuada, medicada, bien cuidada, tratada con mucho amor y teniendo a su hija Moss con ella, Pruna fue recuperando poco a poco la fuerza en sus patitas traseras, ganó peso y confianza en nosotros y en ella misma. Empezamos con paseos muy cortos y en vistas de que le encantaban se fueron alargando. Aprendió a que cuando estaba cansada se paraba para que la cogiéramos en brazos. En poco tiempo parecía otra. Incluso el veterinario no podía dar crédito al asombroso cambio en ella. Su andar nunca fue bueno pero le encantaban los paseos. Siempre buscábamos sitios llanos para que no tuviera que esforzarse.

La leishmania en estos 3 años fue ganando terreno; las analíticas que se realizaron a lo largo de esos 3 años así lo reflejaban. No fue suficiente el tratamiento diario de Alopurinol ni los tratamientos de shok que se le daban un par de veces al año con Milteforan. La leishmania iba minando su salud progresivamente, pero el bienestar que tenía en casa con todos nosotros fue su mejor medicina.

Con el paso del tiempo los daños de la leishmania se hicieron visibles en su oreja derecha y en su ojito izquierdo. Se le tuvo que amputar la oreja. El ojito izquierdo se fue recubriendo de unas capas superpuestas que le daban un aspecto opaco y muy feo pero que no fue impedimento para besarla como siempre habíamos hecho. A nosotros poco nos importaba. Nos importaba ella, su pequeña y que fueran felices.

El martes 8 de agosto de 2017 Pruna se puso mal. El calor de estas últimas semanas no la han ayudado en absoluto. En los últimos días comía poco y vomitaba. El martes vomitaba incluso el agua que bebía. La llevamos al veterinario y la encontró deshidratada. Las analíticas mostraron que sus riñones ya no funcionaban.

Estuvo con suero todo el día 8 de agosto para ver como respondía. La analítica efectuada el dia 9 no mostró ninguna mejora.

El miércoles 9 de agosto Pruna tenía su sistema nervioso descontrolado. Me buscaba con su mirada. Se me partía el alma al verla así. Le hablé, la besé una y otra vez, me despedí, le agradecí esos 3 años junto a nosotros, le prometí que cuidaríamos a su pequeña Moss y  la dormimos. Se fue en nuestros brazos. Me sentí morir. Sentí y siento todavía un vacío terrible muy difícil de explicar. Hubiera dado días de mi vida para tenerla un poco más conmigo. Todavía la siento. Siento su cariño, su pelo suave, su presencia. Forma parte de mi vida aquí y dónde esté.

Tres han sido los años que Pruna ha estado con nosotros formando parte de nuestras vidas, siendo ella y la pequeña Moss parte de nuestra familia. Este tiempo me han sabido a poco.

En estos 3 años ha sido una perrita feliz, mimada y muy agradecida. Ha tenido el amor y el respeto que nunca tuvo. Aprendió a jugar y buscar juego, a buscar caricias que nunca le hemos negado. Ella y su hija han vivido como dos reinas y se han tenido una a la otra y también han tenido a Lila, nuestra gatita de 9 años.

En estos momentos lo único que me consuela es pensar que le hemos proporcionado los mejores años de su vida, cuando parecía que serían solamente unos meses. Ella ha sido feliz con nosotros igual que nos ha hecho felices a nosotros, pero ese sentimiento de vacío es terrible …

Moss, su pequeña hija, cumplió ayer 3 añitos. Fue un día triste y feliz al mismo tiempo. Moss es el recuerdo y regalo que nos deja Pruna; es parte de ella y agradecemos enormemente tenerla con nosotros. La queremos igual que siempre, la queremos igual que a su madre.

familia rota dolor por muerte perra cuenta su historia

Ahora debemos ayudarla a sobrellevar esa ausencia dándole todo el cariño que siempre le hemos proporcionado y más, porque ella también está pasando por momentos difíciles que no puede explicar. Añora a su madre y la busca en todos los rincones de casa.

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Sirva la historia de Pruna como testimonio personal de que adoptar a un perrito senior es algo que no tiene precio. Puedo afirmar rotundamente que es de lo mejor que he hecho en mi vida. Pruna, en palabras de mi hijo mayor, ha sido mi mayor éxito. Yo también lo creo y ahora mismo es lo único que me proporciona algo de alivio para hacer más llevadera su ausencia. Me siento feliz de haberla conocido y haber compartido estos tres años con ella, años en los que proporcionarle felicidad ha sido una de mis mayores prioridades.

Gracias.

Francesca

En este vídeo podemos ver a Pruna en uno de los momentos que Francesca se iba de casa. “En este  vídeo grabamos lo que ocurría cuando yo me iba a hacer la compra”.

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