Carta de una mujer sobre el caso del caimán que atacó al niño: "Para la gente que dice '¿Dónde estaban los padres'" | Schnauzi.com
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Carta de una mujer sobre el caso del caimán que atacó al niño: “Para la gente que dice ‘¿Dónde estaban los padres'”

Cansada de toda la gente que critica a los padres del niño que esta semana era atacado por un caimán en Disney Orlando, una mujer llamada Melissa Fenton decidió escribir una carta.

Carta de Melissa Fenton dirigida a todas las personas que se preguntan “¿Dónde estaban los padres?”.

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Padres, os ruego, dejar de culpar y avergonzar a otros padres.

Hace treinta y cinco años, una madre estaba de compras en unos grandes almacenes de Sears, fue a buscar lámparas y dejó a su hijo de 6 años de edad con un grupo de niños, que estaban probando el nuevo juego de Atari en un quiosco. El nombre del niño era Adam Walsh.

Hace treinta años, un niño de 18 meses de edad estaba jugando con su tía en el patio trasero y cayó en un pozo. Los equipos de rescate trabajaron sin parar durante 58 horas, finalmente sacaron al bebé del pozo.

En ambos casos, se produjo una tragedia de forma imprevista que dejó muerto a Adam y a un bebé luchando por su vida bajo tierra. Pero también tiene algo más en común: Hubo todo un país de madres y padres dando apoyo y ánimo a los afligidos padres.

Permitirme repetir esto: Todo el mundo informó sobre los esfuerzos del rescate sin culpa. Sin culpa. Ninguna. Cero.

Sin hacer preguntas, ni un solo comentario de “¿Dónde estaban los padres?”, como un sólo país de madres y padres, abuelas y abuelos, viendo el horror como un conjunto de padres, uno de los suyos, pasó lo impensable. Adam era nuestro hijo. Jessica nuestra bebé.

Esos padres no estaban.

Regresando al 2016, el año del Padre Perfecto.

Ayer, un niño de 2 años de edad, chapoteaba en el agua frente al mágico lago del complejo de Disney, sucumbió a la salvaje madre naturaleza. Un caimán agresivo salió del agua, justo ante la mirada de su padre, que trató de luchar con el caimán para liberar a su hijo recién nacido. Puro terror. Los padres que tuvieron que ver como su bebé les era arrebatado a la fuerza, como si se tratara de un documental de National Geographic.

Un trágico e imprevisible accidente. Un accidente.

Lloro por esta madre y padre. Estoy enferma con angustia por el dolor, la agonía, la miseria y el lamento que pasa a través de sus venas cada segundo. Y apuesto a que tú también.

Pero no todo el mundo es así.

Ya ves, vivimos en una época en donde los accidentes no pueden pasar. Ya me has oído: Los accidentes, de cualquier tipo, en cualquier forma y en cualquier momento, así es, no pueden ocurrir mas.

¿Por qué?. Por la culpa y la vergüenza.

Debido a que nos hemos convertido en una sociedad de culpables y sinvergüenzas.

¿Y cómo es que los accidentes ocurren si no podemos echar la culpa a alguien?. Estos actos, al azar de la naturaleza, tragedias y acontecimientos imprevistos que cambian la vida y tienen lugar en cuestión de nanosegundos posiblemente no serían posibles si todo el mundo fuera un padre responsable, ¿verdad?. No.

No pueden, porque este país y su población de madres y padres perfectos que se sientan detrás de los teclados y necesitan acusar. Tienen que culpar, menospreciar, criticar de toda la maldita manera y en cada maldita esquina como otros padres crían a sus hijos.

Cuando un accidente trágico ocurre. Es entonces cuando se produce el ataque repentino, cuando la emoción y la ignorancia chocan entre sí, y ellos clavan sus garras en las palabras, y destrozan a estas madres y padres en duelo que se les ha ido el alma.

Y luego ellos lloran por dentro.

Escucharme con mucha claridad, padres perfectos, muy claramente.

He tenido suficiente.

Ya he tenido suficiente leyendo los hilos y comentarios y ver una y otra vez preguntas como, “¿Dónde estaban los padres?”, y pensamientos como: “Eso es lo que sucede cuando usted no vigila a sus hijos”.

Simplemente ya he tenido suficiente.

Tengo una pregunta para los que critican y avergüenzan a las madres y padres, ya sabes los que culpan a los padres, los que a través de Internet hacen comentarios del tipo: “Esto no es más que negligencia de los padres” y “Ellos deberían haber estado mejor. Quién vigilaba a es niño pequeño”, y mi favorito: “Yo nunca dejaría que le pasara eso a mi hijo”.

Aquí está mi pregunta:

¿Alguna vez has estado en el funeral de un niño?.

Yo si.

El funeral de un hijo es un acontecimiento en la vida que nunca quieres experimentar.

Ahora voy a hacerte otra pregunta.

En las próximas semanas, estos padres volarán de regreso a su hogar en Nebraska sin uno de sus hijos. Dejarán el complejo de vacaciones, empaquetando los pijamas, su manta favorita y harán un terrible y difícil viaje de regreso a casa. Un viaje que nunca en un millón de años pensaron que harían.

Ellos se reunirán con el director de la funeraria, escogerán un pequeño ataúd, un diminuto traje de entierro y rodeados de su familia, van a enterrar a su bebé.

Y sufrirán todos los días durante el resto de sus vidas.

En el funeral de este niño de 2 años de edad que murió en presencia de sus padres, ¿me puedes hacer un favor?. ¿Puedes caminar hasta la madre y decirle las palabras que acabas de escribir la semana pasada?. ¿Puedes?. Puedes saludarla, abrazarla, estrecharle la mano al padre y luego decirle: “¿Quién estaba vigilando al niño?. Usted debería haberlo hecho mejor. Nunca dejaría que eso le pasara a mi hijo”.

¿Puedes hacer eso por mi?. Es decir, si sientes esas palabras en tu corazón y en tu alma escritas para que un millón de personas las leyeran. Ciertamente se lo podrías decir a la cara a las personas, ¿verdad?.

Aquí, déjame ayudarte.

Ponte en su lugar por un momento, y prueba esto:

Para la madre y para el padre que fueron a dar un paseo de vacaciones con su niño por última vez, siento profundamente que experimentaseis el peor tipo de tragedia posible, un accidente. Lloro con ustedes. Su bebé era mi hijo. Su hijo era mi hijo. No tengo más que amor para vosotros, amor para ayudar con el dolor de ayer, de hoy y del que vendrá millones de mañanas. Envuelvo mis pensamientos y oraciones alrededor de vuestros doloridos corazones y almas. Que el Dios de este universo de alguna manera milagrosa os lleve la paz a vosotros y a vuestra familia.

Esto es lo que les digo. Esto. Y sólo esto.

Parar de echar la culpa.

Parar de avergonzar.

En sus horas más oscuras, podemos por favor dar amor a otros padres. Por favor.

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4 respuestas

  1. Alejandra Orellana 1 año ago
  2. MYRIAM BUITRAGO 1 año ago
  3. san 1 año ago
  4. Thanatos 1 año ago

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