Akiko, un chihuahua al que cortaron las cuerdas vocales porque ladraba mucho, es adoptado por una mujer que se enamoró de él al ver que lo único que tenía era el número '143' | Schnauzi.com
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Akiko, un chihuahua al que cortaron las cuerdas vocales porque ladraba mucho, es adoptado por una mujer que se enamoró de él al ver que lo único que tenía era el número ‘143’

Esta chihuahua llamada “Akiko” ha vivido muy de cerca la explotación animal por parte del ser humano. Toda su vida fue utilizada para criar y cuando ya no valió para ello fue abandonada.

Parece ser que la perrita ladraba mucho y sus anteriores dueños, del criadero en el que vivía en Taiwán, decidieron cortar sus cuerdas vocales.

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Pasado un tiempo cuando la perra ya no era productiva, sus antiguos dueños decidieron dejarla en un refugio, con alta tasa de sacrificio. Llamaba la atención la etiqueta de acero que tenía la perrita en su cuello, un número en el que se leía 143.

Johanna Quinn, una mujer que se dedica a rescatar animales y trabaja para la asociación “Heart of Taiwan Animal Care”, vio a la perra y decidió ayudarla. Tenía pensado transportar un grupo de perros con problemas hacia Canadá y con ayuda de “Eleven Eleven Animal Rescue”, también incluyó a “Akiko”.

Una mujer de Canadá llamada Kimberley Ann Barley se enteró de la historia de la chihuahua y enseguida quedó enamorada de ella. Decidió darle un hogar de acogida.

Los primeros días lo único que hacía era dormir y salir a orinar. Poco a poco Akiko fue cogiendo confianza con Barley, lo único que quería era estar junto a la mujer.

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La mujer no sabía si estaba preparada para tener un perro ya que había acabado de terminar su carrera y por contabilidad con el horario no se decidía del todo.

Pasados unos días Akito acudió a un encuentro con sus posibles adoptantes y pasó un tiempo con ellos. “Retuve mis lágrimas cada vez que alguien rellenaba los papeles de adopción“.

Al final de ese día Barley había tomado una decisión. “Sabía que no podía permitir que mi amigo fuera adoptado por nadie más que por mí misma“, explicó Barley.

Parte de la decisión de la mujer provenía de la etiqueta de acero que Akiko tenía en el cuello cuando llegó del refugio. “Era como si fuera un animal de una granja. Hubo una gran conexión“.

En la siguiente cuenta de Instagram (@kimberley_ann_269) se pueden ver más fotos de Akiko y su nueva vida.

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